La palabra almogávar

La palabra almogávar etimológicamente proviene del árabe Al Mugawir (Conjunto de personas que realizan incursiones en territorio enemigo). Los primitivos almogávares vivían en lugares alejados de las ciudades generalmente en zonas montañosas del Pirineo aragonés y catalán lo que les permitía tener un amplio conocimiento del territorio circundante para la realización de ataques por sorpresa a las poblaciones musulmanas establecidas en los diferentes valles.

Eran un grupo caracterizado por unas sobrias costumbres castrenses, con una organización militar inusual, eran los propios soldados los que elegían a sus jefes con unos estrechos lazos personales y de parentesco, un armamento ligero y funcional (jabalinas u azconas y cuchillos) y una peculiar táctica de combate, todos estos ingredientes fueron la base de una serie de campañas militares en las que no conocieron la derrota.

Los almogávares son denominados, el Cuerpo de Infantería de Élite de la Corona de Aragón, entre los siglos XIII y XV. Las siguientes palabras del cronista y líder almogávar Ramón Muntaner “Rapidez en las decisiones y en los movimientos que desorientan a los enemigos, sumisión personal a todas las inclemencias y fatigas, dureza y persistencia de la acción que no dejan respirar al adversario”definen a la perfección lo que fueron los míticos almogávares. No existe duda alguna de que fue el monarca aragonés Jaime I “El Conquistador” el impulsor de la utilización a gran escala de los almogávares, acompañaron al rey durante la conquista del Reino de Valencia y también participaron en la toma del Reino de Sicilia junto a Pedro I “El Grande” en plena fase de expansión de la Corona Aragonesa, llenando así el Mediterraneo de estos rudos soldados, de barba crecida, vestimenta descuidada provenientes de las montañas del noreste peninsular.